Volver a Noticias

Viajes fascinantes Grecia

Diario de campo: Lara Croft ¿Qué se oculta bajo el monasterio de San Francis?

TR Astonishing Travels Greece

Nora Bennett: Estamos de vuelta con Diario de campo:, Viajes fascinantesen la que los estándares editoriales se relajan y las especulaciones hacen su aparición. Y de qué forma, además. Soy Nora Bennett, jefa de redacción de esta nuestra publicación y me acompaña como ya es habitual nuestro experto en lo extraño, Julian Mercer, quien sospecho que viene muy subidito tras el éxito de nuestro artículo de portada sobre el viaje de la enigmática Lara Croft a los Andes peruanos.

Julian Mercer: Es que la editorial pareció quedar encantada.

Nora: Igual que nosotros. Descubriste un misterio excelente y conectaste los puntos lo justo y necesario para desatar muchas especulaciones entre nuestros lectores e incluso fuera de nuestros círculos, con lo cual no es que contáramos.

Julian: ¿Lara Croft y Jacqueline Natla en la misma historia? Irresistible. Una es un imán para los medios y la otra, para las conspiraciones.

Nora: ¿Cuál es cuál?

Julian: Las diferencias desaparecen al examinarlas de cerca. Lo que quiero decir es que debí haber previsto lo lejos que llegaría nuestra historia, que no se limitaría a nuestros lectores habituales.

Nora: La humildad no te pega, Julian.

Julian: Ya, es un fastidio.

Nora: Aunque deberías estar orgulloso. Vendimos todos los ejemplares de la primera tirada de nuestro número de Perú y conseguimos más suscripciones, así que la editorial ha abierto la cartera. Para quien no haya visto la historia original, vamos a publicar una reimpresión de edición limitada del número 310 con una cubierta ilustrada que reemplaza a la foto de prensa tan usada. Este número, que sigue a Croft por Grecia, ha recibido el mismo tratamiento. Ambos han sido ilustrados por una talentosa integrante de la comunidad Croft que usa el nombre de Illyne en línea.

Julian: Sobra decir que, si Lara no estaba al tanto de Viajes fascinantes en el pasado, ya hemos aparecido en su radar. Ha aparecido recientemente en Londres, y algunas de las publicaciones con menos principios la han acosado con teorías a cada cual más escabrosa: que si sacrificó a Carlos en Vilcabamba como parte de un ritual apocalíptico ancestral, que si estaba recuperando un arma biotecnológica para Natla... Por lo que parece, Croft ha logrado mantener su típica actitud glacial. Ni ella ni sus representantes han hecho comentario alguno.

Nora: Así que Lara ha vuelto a casa.

Julian: Así es. Fuera lo que fuese que estaba buscando, parece que tuvo que ir a varios lugares en poco tiempo. Es decir, que tenemos que irle a la zaga y reconstruir un itinerario que ella ya ha completado.

Nora: El mundo no ha terminado tras un apocalipsis ancestral y Natla Tech no ha revelado ningún avance biotecnológico milagroso, así que me parece que esas teorías no se sostienen.

Julian: Estamos de acuerdo.

Nora: Nuestros lectores están deseando que los pongas al día, pero, antes de ir a Grecia, pongamos el punto final a Perú.

Julian: Por desgracia, aún no sabemos nada de Carlos. No divulgamos las coordenadas exactas del pueblo de los Andes a propósito, y por muy buena razón: para evitar que los conspiranoicos convirtiesen su búsqueda en una expedición condenada al fracaso.

Nora: Yo aún tengo la esperanza de que esté relajándose en alguna playa.

Julian: He hecho mis deberes, me puse en contacto con las autoridades regionales. No tenían mucho interés en investigar el suceso. En resumen, su postura era que el terreno es peligroso, se desconoce qué ruta tomó Carlos y quien entra en las montañas por voluntad propia lo hace a sabiendas de lo que puede pasar. ¿No te parece insensible?

Nora: También podrías llamarlo pragmático.

Julian: O conveniente. Las autoridades no son las únicas que han dejado de hablar. También mi contacto en el pueblo dejó caer algún detalle más antes de quedar en silencio. No me gusta demasiado lo rápido que se han cerrado las puertas tras el artículo.

Nora: Ni a mí, pero ¿descubriste algo antes?

Julian: El hombre rubio regresó.

Nora: ¿Cómo que regresó? Informamos de que se fue en el avión de Natla.

Julian: Así es. Se nos venía encima el cierre de edición, así que me centré en seguir a Lara. Cuando retomé lo demás, descubrí que ese mismo avión volvió al aeródromo menos de 48 horas después y él iba a bordo. Pero no fue la única llegada: unos cuantos vuelos chárter de carga pasaron por la pista aproximadamente en ese mismo intervalo.

Nora: ¿Y no te enteraste?

Julian: Prioridades, Nora. Recuerda que es un aeropuerto industrial usado para operaciones mineras. Que haya aviones de carga no es sospechoso a priori, pero mi interés aumentó cuando mi contacto me dijo que la carga, los operarios que llegaron con ella y nuestro amigo rubio estadounidense viajaban juntos.

Nora: ¿Iban de vuelta al pueblo?

Julian: Pasaron por él de camino a la montaña. Llevaban equipos industriales de elevación, generadores y una cantidad considerable de marcos y paneles de metal. Grandes y en secciones.

Nora: ¿Para qué eran?

Julian: Eso no lo sé. Sin embargo, en cuanto los montaron, las estructuras recordaron a mi contacto a una jaula.

Nora: Conque a una jaula.

Julian: Sus palabras, no las mías. Durante los días siguientes también aumentó considerablemente la actividad de helicópteros en la región.

Nora: Así que el hombre de Natla se marchó de Perú y volvió a los dos días con operarios, aviones de carga, equipamiento pesado, paneles modulares y helicópteros de apoyo.

Julian: Por desgracia, no pude obtener más detalles útiles. Hablé una vez más con mi contacto, pero fue solo para que me dijese que no volvería a comunicarse conmigo. Por cuándo sucedió, no me extrañaría que alguien con los bolsillos más llenos haya comprado su silencio.

Nora: ¿Crees que puede ser lo mismo que pasó con las autoridades locales?

Julian: Sería muy ingenuo descartarlo.

Nora: Pues nos quedamos sin información local de Perú. ¿No pudiste haber pedido otro favor a tu colega de los satélites para observar la operación?

Julian: No, aquel favor era estrictamente para una sola vez. Una parte de mí lamenta haberlo utilizado tan pronto, pero, siendo realistas, sin él no habríamos tenido esta historia de Perú, así que tampoco me puedo quejar.

Nora: A lo mejor este es buen momento para recordar a nuestros suscriptores cómo pueden ponerse en contacto con nosotros, por si alguien tiene acceso a tecnología satelital.

Julian: Puede que no sea tan absurdo como piensas. Desde que lo de Perú llegó a los quioscos, no paran de darnos soplos. La mayoría de ellos son pura basura, claro, pero algunos han resultado sorprendentemente útiles. Uno aclaró una breve parada que hizo Lara entre Perú y Grecia, una que ya conocía, pero sin ninguna explicación aparente. Fue en San Francisco.

Nora: Si ya lo sabías, ¿por qué no lo incluiste en el número anterior?

Julian: Porque solo sabía su número de matrícula y que pasó unas horas en tierra. Desconocía adónde fue o la razón.

Nora: Entonces, ¿este retraso no tuvo nada en absoluto que ver con necesitar algo con lo que enlazar las historias?

Julian: Dos cosas pueden ser ciertas a la vez, Nora.

Nora: He creado un monstruo.

Julian: Por cierto, dada la atención que ha atraído el artículo, tengo claro que Lara buscará la forma de ocultar sus actividades de vuelo en el futuro. Por una vez, la naturaleza de la prensa escrita ha jugado a nuestro favor. Continué siguiendo el avión de Croft después de que el número de Perú estuviese en la imprenta y, para cuando llegó a los lectores, ya sabía que había pasado por San Francisco y continuado hacia Grecia. Lo que no tenía era ninguna teoría sobre la parada. Esto llegó más tarde.

Nora: Debería darte las gracias, has ayudado a desvelar un punto débil en su seguridad.

Julian: Yo no esperaría sentado a que llegue una nota de agradecimiento.

Nora: ¿Y qué tiene que ver San Francisco con nuestra historia?

Julian: Es frustrante, pero aún no lo tengo claro. Aterrizó de noche y solo pasó unas horas allí. Lo que me permitió la información fue ubicarla en SoMa.

Nora: ¿Y qué tiene eso de interesante?

Julian: Porque eso la situaba a tiro de piedra de la sede de Natla Technologies.

Nora: Pues que es interesante. ¿Has pedido una declaración a Natla?

Julian: Por supuesto, pero no han respondido. Es posible que estén hasta arriba de mensajes acusando a Jacqueline Natla de tratar de conquistar el mundo o de explotar a los inocentes perezosos del Amazonas con fines farmacéuticos. Sospecho que no les ha encantado que les hayamos puesto bajo los focos.

Nora: Ni se me ocurre por qué.

Julian: Lo cierto es que Natla lleva semanas sin hacer una aparición pública, algo que, para ser justos, tampoco es tan inusual, pero que no ha hecho más que alimentar las especulaciones.

Nora: No es un callejón sin salida, pero apenas se ve el camino. Perú. San Francisco. Grecia. ¿Hay algún patrón que se me escape?

Julian: Según lo veo yo, ningún hilo histórico ni cultural los conecta. El único patrón es la gente, un conjunto de personas inusuales que no dejan de aparecer en los mismos sitios.

Nora: Nos va a hacer falta más que eso.

Julian: Y lo tengo. Seguir a Lara hasta Grecia no supuso ningún problema. Seguirla dentro de Grecia ya fue más difícil. Su avión quedó registrado en un aeropuerto para aviación general a las afueras de Atenas y al menos dos personas recuerdan haberla visto allí. Una incluso lo publicó en sus redes sociales. Y, por un golpe de suerte, este aeródromo ya había llamado la atención de forma indeseada esa semana, así que tanto la seguridad como los usuarios estaban alerta.

Nora: ¿Por qué?

Julian: Un grupo numeroso de lo que parecían ser contratistas de seguridad privada habían pasado por allí un par de días antes. Es un aeródromo relativamente pequeño, se usa para vuelos privados, escuelas de pilotaje y esas cosas, así que destacaron. Sobre todo, cuando se vieron fundas de fusiles y otras armas al descargar el equipaje. La seguridad del aeropuerto informó del tema a la policía local, que no tardó en asegurar, quizás un poco demasiado rápido, que el grupo tenía todo el papeleo en orden y no se llevo a cabo ninguna investigación adicional.

Nora: Suena a que era una operación legal.

Julian: O a que alguien la hizo legal sobre el papel. Una publicación local cubrió las quejas, así que me puse en contacto con el periodista. Trataron de obtener los papeles que las autoridades decían haber revisado, pero no pudieron. Ni siquiera combinando nuestros recursos logramos determinar quién había contratado a estos hombres. Las fotos tomadas desde los alrededores del aeródromo y una ofrecida por una fuente desde el propio aeródromo tampoco fueron de gran ayuda. No tenían insignia ni marcas de empresa. No pudimos identificar a ninguno de ellos con certeza. Y puede que sea lo mejor.

Nora: ¿Te estás echando atrás, Julian?

Julian: Estoy perfectamente cómodo, gracias, pero preferiría no llamar la atención de un grupo de profesionales armados hasta los dientes que no sé para quién trabajan. Si todo esto está conectado, lo cual cada vez me creo más, habría que preguntarse para qué hace falta semejante armamento en el mundo de la arqueología.

Nora: Una pregunta válida. ¿Quién parecía estar al mando?

Julian: Ahí la cosa se pone aún más interesante. Los contratistas mostraron una profesionalidad extraordinaria. Eran pulcros y estaban coordinados, pero un testigo describió a un hombre que viajaba con ellos y destacaba sobre los demás: pelo entrecano, perilla y quizás acento francés. Era mucho más animado que los otros, que lo trataban con el respeto suficiente como para que sospeche que era el cliente, o, por lo menos, que dirigía la operación.

Nora: ¿Adónde fueron?

Julian: Cargaron todo el equipo en un convoy y se dirigieron al noroeste.

Nora: ¿Y cuándo llegó Lara?

Julian: Menos de 24 horas más tarde. Y no solo aterrizó en el mismo aeropuerto, sino que también iba al noroeste y esta vez sola, sin guía ni acompañante. Con esto, empecé a seguir el convoy: avistamientos en la carretera, paradas para repostar y comprar suministros, cualquier cosa que pudiese corroborar. Cada informe estrechaba las posibilidades y, ruta en mano, busqué lugares de interés histórico.

Nora: ¿Y bien?

Julian: No es que Grecia ande corta de ruinas. Comencé con una docena de posibilidades, de las cuales eliminé primero las más obvias: grandes destinos turísticos, sitios de la UNESCO, cualquier lugar en el que un convoy y mercenarios armados habrían llamado la atención de inmediato. Otras tenían excavaciones o trabajos de conservación en curso, por lo que también eran poco probables. Una y otra vez, llegué hasta el mismo candidato: el monasterio de San Francis.

Nora: ¿El monasterio bizantino? Lleva décadas cerrado.

Julian: Casi un siglo. Es posible que sea mucho más antiguo de lo que sugiere su nombre, pero la mayoría de los documentos contemporáneos hablan del complejo monástico que todavía sobrevive. Hace mucho tiempo que se ha prohibido el acceso tanto para el público como para académicos, principalmente porque tanto las ruinas como el acantilado en el que se sitúan son extremadamente inestables. Se dice que su colapso es «inminente».

Nora: ¿Inminente durante casi un siglo?

Julian: Parece que la inminencia es un concepto bastante flexible. Durante las décadas ha habido muchos intentos de estabilizar el acantilado para que sea seguro acercarse desde el exterior, y algunos de ellos hasta comenzaron a trabajar, pero no solían alejarse de la pared del acantilado y las rutas de acceso.

Nora: ¿Ninguno llegó a terminar?

Julian: No. De una forma u otra, todos estos trabajos de estabilización se vinieron abajo antes que el propio acantilado. Desaparecieron los fondos, se cancelaron los contratos… El intento serio más reciente terminó cuando tres trabajadores murieron en varios accidentes al principio del proyecto. Es famoso porque hace unos años, un creador de contenido ignoró las barreras y advertencias y apareció muerto en la base del acantilado. Desde entonces, no se ha vuelto a intentar estabilizar.

Nora: Suena… sospechoso.

Julian: Los lugares así de antiguos pueden llegar a ser peligrosos.

Nora: ¿No estarás defendiendo la explicación prosaica por una vez?

Julian: Para nada. Simplemente pretendo señalar que los acantilados pueden matar gente sin ayuda. Llevan haciéndolo desde los albores de la humanidad. Es difícil llegar al monasterio de San Francis porque fue construido en un lugar de difícil acceso. Las comunidades religiosas que buscan aislarse no son famosas por dar prioridad a la conveniencia.

Nora: Así que su ubicación no te molesta.

Julian: ¿Su ubicación? No. ¿La extraordinaria consistencia con la que fracasan los intentos de investigarlo y estabilizarlo? Bastante más. Eso y las teorías…

Nora: Esto era lo que estaba esperando.

Julian: Una de mis fuentes de primera mano cree que gente muy influyente ha escondido yacimientos arqueológicos a plena vista mediante la burocracia. Se pueden retirar fondos, impugnar contratos y hacer que un yacimiento permanezca indefinidamente bajo medidas de seguridad, por ejemplo.

Nora: ¿Es esta fuente parte de tu séquito de saqueadores? ¿De tus vengadores arqueológicos? ¿Cómo los llamas?

Julian: Voy a repetirlo una vez más: no he dicho que haya una red organizada de saqueadores. Tengo contactos, a esa conclusión has llegado tú y los has ascendido a la categoría de sociedad secreta tú solita.

Nora: Solo salté sobre tu trampolín.

Julian: Touché.

Nora: Bueno, pero hablando hipotéticamente: si dicha organización existiese de verdad, ¿formaría Croft parte de ella?

Julian: Lo dudo mucho. Croft ha demostrado continuamente que prefiere trabajar de forma independiente y que le disgustan las organizaciones en general.

Nora: Eso es verdad. Y, sobre esta fuente en concreto, ¿es fiable?

Julian: Su información ha resultado ser cierta las suficientes veces como para que me tome en serio hasta sus teorías más inusuales. Me resulta frustrante lo poco que sé sobre esta persona, aparte de que estoy bastante seguro de que el inglés no es su lengua materna y de que parece tener un interés en Croft que rivaliza con el mío.

Nora: ¿Tienes alguna idea de dónde puede ser?

Julian: Lo más probable es que proceda de un lugar francófono. En nuestros mensajes hay alguna leve señal lingüística.

Nora: ¿Podría esta fuente ser el hombre francófono que dirigía la caravana?

Julian: Hay cientos de millones de francoparlantes en el mundo, Nora.

Nora: ¿Qué decías sobre las coincidencias en nuestro número anterior, Julian?

Julian: …Que cada vez que pasa, parece menos una coincidencia.

Nora: Ahí queda.

Julian: Su teoría sobre que los yacimientos arqueológicos se mantienen inaccesibles deliberadamente es anterior a esta investigación. Cuando apareció Croft, me puse en contacto con la fuente para conocer su opinión, que seguro que tendría, pero todavía no ha respondido a mis preguntas, lo cual es muy raro.

Nora: Otra puerta cerrada.

Julian: Exacto.

Nora: Entiendo. Volvamos al monasterio.

Julian: Una vez me fijé en él, comencé a analizar informes de policía en busca de más avistamientos del convoy, pero encontré algo todavía más interesante. Un mochilero que iba por un camino recóndito por una cordillera cercana denunció haber escuchado explosiones en la dirección de San Francis. También vio columnas de humo sobre las colinas circundantes.

Nora: ¿Cuándo lo denunció?

Julian: No de inmediato. Estaba lejos de la civilización y tardó un par de días en alcanzar su siguiente punto de reabastecimiento. Fue allí donde interpuso la denuncia, y la policía inspeccionó el lugar varios días más tarde.

Nora: ¿Encontraron algo en la investigación?

Julian: No acudieron al lugar en sí. Dada la inestabilidad y las restricciones de acceso, lo consideraron innecesariamente peligroso, así que usaron un dron. No había daños nuevos visibles en el exterior de las ruinas. La única señal clara de actividad humana reciente era un pequeño campamento improvisado cerca de uno de los caminos. Envoltorios de comida, basura y esas cosas.

Nora: ¿Y a qué se lo atribuyeron?

Julian: A un intruso.

Nora: No parece característico de una unidad militar disciplinada.

Julian: Estamos de acuerdo. Cualquiera pudo haber montado ese campamento, pero lo importante es que hubo alguien allí recientemente.

Nora: ¿Y las explosiones?

Julian: La conclusión oficial fue que el mochilero confundió un desprendimiento con una explosión.

Nora: Eso podría explicar uno de los sonidos, pero ¿no denunció que fueron varios?

Julian: Así es. El polvo puede parecer humo desde lejos, así que las columnas de humo tampoco fueron particularmente determinantes, pero no, el informe no resuelve los múltiples sonidos y columnas de forma concluyente. Para cuando investigó la policía, ya habían pasado varios días.

Nora: Es conveniente.

Julian: Es plausible. Pero también conveniente.

Nora: Así que Lara Croft y un convoy armado fueron en la misma dirección. Has identificado un lugar histórico restringido en el camino que es probable que tomasen, y luego, en el mismo periodo, un testigo denuncia lo que parecían ser explosiones en dicho yacimiento y la policía encuentra pruebas de actividades humanas recientes.

Julian: Eso parece, sí, lo que nos lleva a una pregunta obvia: si el monasterio de San Francis era su destino, ¿qué podría merecer tanta atención y potencia de fuego?

Nora: Ya hemos determinado que ni el dinero ni la publicidad motivan a Croft, así que debe de haber algo más. Explícanos la historia del monasterio de San Francis y de sus alrededores, porque algo me dice que ya tienes una teoría.

Julian: La mayor parte de lo que sabemos procede de estudios realizados desde el exterior, imágenes de drones y observaciones a distancia, porque ningún equipo moderno ha recibido autorización para estudiar por completo el interior del monasterio. Hay ingenieros que han trabajado en partes de la pared del acantilado y en los caminos que llegan hasta el monasterio, pero el interior sigue siendo un misterio. Sin embargo, desde fuera queda claro que el complejo que todavía existe es bizantino, un monasterio construido en una ubicación ya de por sí extraordinaria.

Nora: Por cierto, la era bizantina es de especial interés para Croft, ¿no? ¿No salió a la luz hace unos años que, con veintitantos, entró ilegalmente en Siria para intentar continuar con las investigaciones de su padre?

Julian: Ni Croft ni sus representantes respondieron oficialmente a ese rumor.

Nora: No me sorprende.

Julian: Lo que hace que el monasterio sea aún más fascinante es que los monasterios bizantinos de Grecia no se construyeron aislados de la historia. Por toda la región, los edificios de una civilización se construían sobre los de la anterior. Reutilizaban templos, incorporaban cimientos y reciclaban la piedra. Capas y más capas de historia. Esta es una de las razones por las que los académicos tienen tantas ganas de entrar.

Nora: Danos el resumen básico para nuestros lectores.

Julian: ¿El resumen básico de milenios de civilización griega? Eres cruel.

Nora: Impresióname.

Julian: Los primeros restos significativos de la región vienen de la Grecia micénica, el mundo de la Edad del Bronce que en la actualidad es inseparable de las historias de Troya, Agamenón y las tradiciones heroicas griegas. Cuando el sistema palaciego micénico se vino abajo, Grecia entró en lo que ahora consideramos los inicios de la Edad del Hierro: asentamientos más pequeños, un profundo cambio social y, durante varios siglos, la desaparición de los registros escritos.

Nora: Y le siguió la Grecia arcaica.

Julian: Exacto. Los asentamientos fueron creciendo, aparecieron ciudades-estado como grandes poderes políticos y culturales, las comunidades griegas se expandieron por el Mediterráneo y la arquitectura religiosa monumental fue ganando importancia.

Nora: Y eso nos lleva a la Grecia clásica.

Julian: Atenas en su máximo esplendor. Pericles, Sócrates, Platón. El Partenón. Las tragedias griegas. La Guerra del Peloponeso entre Atenas y Esparta. Es uno de los periodos más documentados de la antigua Grecia.

Nora: Y luego, Alejandro Magno.

Julian: Y luego, Alejandro, sí. Su muerte marca el comienzo de lo que llamamos periodo helenístico, durante el cual el idioma, el arte, la religión y la arquitectura griegos se expandieron y se mezclaron con otras culturas, desde Egipto y Anatolia hasta Siria, Persia y más allá. También fue una era con una gran fascinación por la construcción de monumentos, la ingeniería, los espectáculos y la reinterpretación de los mitos antiguos.

Nora: Eso suena a que podría ser relevante.

Julian: Y mucho. Entonces, el poder de Roma fue imponiéndose gradualmente en Grecia. La cultura de Atenas continuó siendo profundamente griega, pero el dominio romano añadió otra capa arquitectónica. Ampliaron las tradiciones ya existentes de los baños, las cisternas y los suministros de agua y añadieron otros complejos cívicos monumentales y anfiteatros para espectáculos.

Nora: Incluidos algunos sangrientos.

Julian: Desde luego. Combates de gladiadores y venationes: representaciones de cazas con animales como osos, lobos, leones, leopardos e incluso otros más exóticos e importados, como cocodrilos.

Nora: Y, con el tiempo, el Imperio se cristianizó.

Julian: Correcto. Abandonaron los templos antiguos, los desmantelaron, los transformaron o simplemente construyeron sobre ellos. El cristianismo remodeló el paisaje religioso y también el físico. Al llegar a la era bizantina, las iglesias y los monasterios ya eran una de las características que definían a Grecia.

Nora: Lo que nos trae de vuelta al monasterio de San Francis.

Julian: Lo que se ve del monasterio pertenece a esa capa bizantina. Sin embargo, si el patrón que sigue toda Grecia se mantiene, es posible que los bizantinos simplemente fuesen los últimos que construyeron en ese acantilado, no los primeros.

Nora: Así que lo que para el mundo parece un monasterio en ruinas, en teoría podría contener varios periodos de la historia de Grecia en el interior.

Julian: Exacto.

Nora: Enhorabuena, una brevedad impresionante.

Julian: Este es el atractivo de lugares como el monasterio de San Francis. A primera vista es claramente bizantino, pero, dada la historia de la región de construir edificios sobre estructuras más antiguas, podría haber sido ocupado, ampliado y reinterpretado a lo largo de varios siglos. Según el periodo, podría incluir templos o monumentos asociados a una gran cantidad de deidades: Atenea, Apolo, Poseidón, Artemisa o Hefesto, por nombrar algunas.

Nora: ¿Hay algún precedente de descubrimientos de esta escala en la región o estamos haciendo ya castillos en el aire?

Julian: La mera existencia de Eleusis debería limitar el escepticismo. Muy cerca de Atenas había un santuario enorme dedicado a Deméter y Perséfone. Era el hogar de los misterios eleusinos: ritos secretos de iniciación cuyos participantes tenían prohibido revelar en qué consistían. El complejo en sí mismo evolucionó a lo largo de los siglos. Si algo de semejante importancia puede existir tan cerca de Atenas, me cuesta descartar la posibilidad de que aún haya algo extraordinario por descubrir.

Nora: ¿Cuándo creemos que estuvo ocupado el monasterio de San Francis por última vez? ¿No podrían los registros que hayan llegado hasta hoy contarnos algo sobre su uso?

Julian: Esos registros dicen que ya había una comunidad monástica alrededor de 1270 d. C., pero no indican con precisión cuándo se fundó el monasterio y, por desgracia, casi nada sobre la vida diaria en él. La cosa se pone más interesante en los documentos más antiguos.

Nora: Cuenta, cuenta.

Julian: Algunos testimonios de mediados del siglo V a. C. describen a atenienses influyentes, como políticos, magistrados o eruditos, con conexiones con un extranjero no identificado y un proyecto secreto de construcción fuera de la ciudad. Ninguno nombra explícitamente al monasterio, claro, y ninguno indica claramente qué se estaba construyendo.

Nora: Ahora sí que entramos en materia. ¿Es este tu equivalente griego a Vilcabamba?

Julian: Me veo obligado a recordarte que la teoría de Vilcabamba estaba apoyada por varios académicos.

Nora: Una selección de académicos anónimos.

Julian: Lo admito. Pero no es lo único que tengo. Los mismos testimonios describen al extranjero como un desconocido dorado: un hombre sin afiliación conocida a ninguna polis de quien dicen que traía un tiempo de extraordinario orden y prosperidad a quienes lo rodeaban. No han sobrevivido muchos rastros. Copias y registros familiares posteriores han aparecido en Corinto, en Tebas y en otros lugares, pero todos parecen llevar hasta gente con vínculos con Atenas. Es imposible determinar si esta dispersión refleja un secretismo deliberado o simplemente los siglos de copias.

Nora: ¿Dorado? ¿Es posible que sea una referencia a Midas?

Julian: Hay quien lo comparaba con Midas por la prosperidad que parecía seguirlo adonde iba, sí, pero esto no significa que alguien creyese literalmente que el rey de Frigia había vuelto. Una comparación repetida continuamente puede terminar convirtiéndose en leyenda.

Nora: O puede que todo fuese mera propaganda política.

Julian: Puede ser, sí. Las ciudades rivales tenían motivos para criticar a Atenas dando crédito por sus logros a un extranjero misterioso, pero los testimonios incluían detalles prácticos extraños: la piedra se transportaba de noche, los trabajadores juraban mantener el secreto y un gran proyecto de construcción cuya finalidad nunca se hizo pública.

Nora: Qué intrigante.

Julian: Y lo que ocurrió después lo hace aún más fascinante. Parece ser que el proyecto comenzó como un hito notable de la ingeniería ateniense, pero comprensible. Más tarde, los trabajadores encontraron otras construcciones más antiguas bajo el edificio o incluso en su interior, unas estructuras que no tenían explicación. A partir de ese momento, la complejidad, el secretismo y el peligro de la obra aumentaron.

Nora: ¿El peligro? ¿En qué sentido? ¿Hemos llegado al momento en el que la arqueología pasa a ser una peli de acción?

Julian: Solo nos queda que aparezca una placa de presión. Hablando en serio, las descripciones que nos han llegado no son lo suficientemente claras. Pudieron ser estructuras rituales, mecanismos de defensa, problemas estructurales o simplemente una historia que se vuelve más extraordinaria con cada nueva versión. No voy a fingir que tenemos lo bastante como para decidirnos por una opción.

Nora: ¿Alguno de los testimonios encaja con un yacimiento arqueológico ya existente?

Julian: No hay nada concluyente y tampoco tenemos nada que los conecte directamente con el monasterio de San Francis. Sin embargo, este sí que satisface algunas de las condiciones que podemos deducir: está cerca de Atenas, es difícil llegar a él y su interior no está explorado. Con esto basta para tenerlo en cuenta, aunque no sea suficiente como para declarar nada en firme.

Nora: Así que no hay pruebas sólidas que conecten a este «desconocido dorado» con el monasterio.

Julian: No. Solo pruebas circunstanciales y una cantidad muy incómoda de preguntas sin respuesta.

Nora: Como por qué alguien tendría tanto interés en limitar el acceso.

Julian: Empiezas a pensar como yo. Lo que nos deja con la pregunta que más curiosidad me provoca: si hay algo que merece la pena proteger en el monasterio de San Francis, ¿también merece la atención de Lara Croft?

Nora: Tienes más preguntas que respuestas, Julian. ¿Y si toda la historia comenzó así? Como una historia, un cuento antiguo tan repetido que al final se confundió con la historia de verdad.

Julian: No lo puedo descartar, pero no me has contratado para llegar a la respuesta fácil, sino explícitamente para que vaya por el camino menos transitado

Nora: Resulta que hay una cantidad inesperada de nuevos suscriptores acompañándote en ese camino.

Julian: Entonces supongo que debería terminar este capítulo de nuestro misterio.

Nora: Sí, por favor. ¿Los contratistas se fueron desde el mismo aeropuerto al que llegaron?

Julian: Algunos sí.

Nora: ¿Algunos?

Julian: Vieron marcharse a muchos menos de los que llegaron. Según los mejores cálculos que he logrado obtener, un tercio del grupo original partió desde el mismo aeropuerto, y los testigos dicen que los que se fueron estaban en bastante peor estado.

Nora: ¿Crees que los demás han muerto?

Julian: Que raro en ti ponerte tan sensacionalista. Yo solo diría que están en paradero desconocido. Pudieron irse por otra ruta, o quedarse en Grecia, o haber recibido nuevas órdenes y ya no los puedo rastrear. Pero, dados los informes de explosiones en San Francis, sería insensato descartar la posibilidad de víctimas.

Nora: Y de ahí las dudas que he notado que tienes.

Julian: ¿Me puedes culpar? No he logrado confirmar que haya muerto nadie, pero sí puedo confirmar que la gente relacionada con esta historia no para de desaparecer del registro. Carlos, contratistas, fuentes que dejan de hablar de repente… En algún momento, hay que plantearse si ha dejado de ser el tipo de misterio que se investiga meramente por un artefacto o por la gloria histórica.

Nora: Es cierto que parece que se ha convertido en otra cosa. ¿El hombre francés estaba entre los que se fueron, aquel que parecía estar al mando?

Julian: No, no estaba entre ellos.

Nora: Y esa fuente de hace tanto tiempo, la que tenía un interés inusual por Lara Croft y que crees que podía ser francófona, ¿dejó de responder en el mismo momento más o menos?

Julian: …Sí.

Nora: Da que pensar. Entiendo tu reticencia. Aunque olvidemos las teorías más extravagantes, tenemos a Lara Croft en una aventura internacional, a Jacqueline Natla fuera del ojo público, un grupo no identificado de hombres armados, autoridades a las que no parece interesarles nada, informes de explosiones en un yacimiento histórico de acceso restringido y un misterio con más de dos milenios de antigüedad que nunca ha llegado a resolverse. Tengo que admitir que es una serie de coincidencias muy curiosa.

Julian: Te repito que no son reticencias, solo la precaución apropiada.

Nora: Que conste en acta que Julian acaba de emitir un sonido que describiría como «risa nerviosa».

Julian: Pero serás…

Nora: Conoces este mundo mejor que la mayoría, Julian. ¿Por qué este caso te parece diferente?

Julian: Me he pasado casi toda mi trayectoria en círculos conspiranoicos. La mayoría de las conspiraciones son estupideces. Algunas contienen un germen de verdad. Otras han sido creadas deliberadamente para desviar la atención de una verdad aún más desagradable. En muy raras ocasiones, descubres algo que desearías haber dejado de investigar unos cuantos pasos antes. He aprendido a actuar con cautela cuando ya no sé qué tipo de historia estoy siguiendo.

Nora: Eso ha sido inusualmente perturbador.

Julian: Ojalá no lo fuese.

Nora: Pero volvamos a los hombres. ¿Tenemos alguna idea de adónde han ido?

Julian: El vuelo se dirigía a Egipto, y Croft los siguió.

Nora: Y luego, parece ser que volvió a casa.

Julian: Llegado el momento, sí. Sabemos dónde terminó. Cómo volvió de Egipto a Londres está resultando mucho más difícil de reconstruir. Ese es mi siguiente trabajo, además de la cuestión más general del vínculo entre Perú, Grecia y Egipto.

Nora: Supongo que te habrás dado cuenta de que Egipto va a hacer que esto sea mucho más difícil de ignorar.

Julian: No hay muchos lugares que inspiren tanta fascinación, y tantas especulaciones, como Egipto.

Nora: Casi me irrita que toda esta historia siga siendo circunstancial.

Julian: ¿Casi?

Nora: Bueno, es que, a mi gran pesar, quiero saber qué pasó después.

Julian: Me alegra ser de utilidad.

Nota editorial: Pues ya somos dos. Si alguien tiene información creíble que pueda ayudar a llenar los huecos, como avistamientos, fotos, registros de viaje, datos de aviación o cualquier otra cosa relacionada con los movimientos de Croft en Egipto, queremos conocerla. Aceptamos mensajes anónimos. La investigación continuará en un número futuro de Viajes fascinantes.

Compartir
Compartir este artículo en XCompartir este artículo en Facebook
Más antiguas

Artículos recientes